Prostatectomía radical laparoscópica

 

¿Qué es?

La prostatectomía radical laproscópica es un tratamiento aceptado y establecido para el cáncer de próstata localizado que se realiza a través de 5 pequeñas incisiones en el abdomen.

Durante la prostatectomía radical laparoscópica, la glándula prostática es separada de la vejiga y de la uretra y posteriormente estas estructuras son nuevamente unidas.

La próstata es extraída a través de una de las incisiones realizadas previamente, habitualmente es necesario abrir un poco esta pequeña incisión (3-6 cm) dependiendo del tamaño de la próstata.

 

Visita preoperatoria

En la visita preoperatoria, el urólogo revisará su historial clínico, los valores del PSA, el resultado de la biopsia de próstata donde se le diagnostica el cáncer y posiblemente una gamagrafía ósea y una tomografía axial computada del abdomen y la pelvis, así como todas las pruebas que puedan ser de utilidad para el tratamiento.

Seguidamente comentará con usted las opciones de tratamiento que existen para el cáncer de próstata.

 

El procedimiento

Este procedimiento requiere la participación de un equipo de cirujanos, anestesiólogos, enfermeras y técnicos entrenados y capacitados para la realización de intervenciones laparoscópicas.

La prostatectomía radical laparoscópica se realiza de acuerdo a los principios de la cirugía abierta pero sin que la mano del cirujano entre dentro del abdomen. Las lentes del laparoscopio, conectado a la cámara, proyectan al monitor una excelente imagen ampliando los detalles de la próstata y de las estructuras vecinas permitiendo así una disección más precisa.

Una vez que la próstata es liberada de la vejiga, el recto y la uretra, se coloca en una pequeña bolsa de plástico y se extrae por uno de los orificios creados para realizar la intervención. La vejiga se “une” nuevamente a la vejiga para restaurar la continuidad del tracto urinario mediante la utilización de técnicas laparoscópicas dentro del cuerpo.

Se coloca una sonda a través del conducto de la orina (uretra) para vaciar la vejiga y permitir la correcta cicatrización de la conexión uretra-vejiga. Además, un pequeño tubo de drenaje es colocado a través de una de las incisiones.

La duración de la prostatectomía radical laparoscópica es aproximadamente de 2 a 4 horas, pero puede variar de acuerdo a las características de cada paciente, como el tamaño de la próstata, la forma de la pelvis, el peso del paciente o cirugías previas en el abdomen o la pelvis.

 

Consideraciones postoperatorias

  • La pérdida de sangre durante la cirugía es aproximadamente menor de 500 ml,

rara vez se requieren transfusiones.

  • El tiempo de estancia hospitalaria es aproximadamente de 3 a 5 días.
  • Es necesario llevar una sonda para orinar durante 10 a 21 días.

En casos excepcionales, antes de retirar esta sonda se requiere la realización de una prueba radiológica (cistografía de relleno) para asegurarse de que la unión uretra-vejiga ha cicatrizado correctamente.

  • El resultado del análisis de la próstata tarda aproximadamente de 6 a 10 días.
  • Un análisis de PSA se determinará al mes y a los 3 meses siguientes a la cirugía.

 

Posibles riesgos y complicaciones

Aunque la prostatectomía radical laparoscópica ha demostrado ser segura, como en cualquier procedimiento quirúrgico, existen algunos riesgos y posibles complicaciones:

  • Sangrado
  • Retención urinaria
  • Lesión del recto
  • Estenosis de la anastomosis
  • Fistula recto-vesical
  • Fuga por la anastomosis uretro-vesical

 

Si usted se somete a esta operación debe saber…

 

Antes de la intervención quirúrgica

Usted ingresa el día de la operación, para ello una vez levantado realiza un lavado de cuerpo entero, un desayuno normal o ligero, nunca copioso, tras el cual ya no podrá ingerir alimento sólido ni líquido, a no ser que le haya indicado el médico alguna otra orden.

Tras su aseo personal, se deberá poner una lavativa que previamente ha adquirido en la farmacia con el fin de mantener la ampolla rectal vacía y asegurar más limpieza quirúrgica.

Atenderá los consejos y recomendaciones que le haya dado el Anestesista como, por ejemplo, retirar alguna de las medicaciones que estaba tomando, o tomar otras nuevas.

Con la hoja de ingreso que se le ha dado en la consulta y equipo personal que considere necesario acudirá al hospital donde será atendido por nuestro personal especializado.

Usted va a ser operado por vía laparoscópica, es decir, sin grandes incisiones, con el fin de que su postoperatorio y recuperación sean mejores, menos dolorosas y más rápidas, así como su reintegración a la vida cotidiana.

Lógicamente, esta técnica no compromete los resultados oncológicos ni funcionales que se obtienen con otras técnicas, como se ha documentado claramente en la bibliográfica especializada.

 

En quirófano

Una vez en el quirófano será recibido por el anestesista y equipo de enfermería, se le vendarán las extremidades inferiores con el fin de prevenir fenómenos tromboembólicos, se le colocará sondas urinaria y nasogástrica, se le canalizará una vena periférica o central y se le anestesiará mediante intubación endotraqueal.

Se le posicionará en la mesa de operaciones en decúbito supino (boca arriba) y se procederá a la realización de la operación a través de cinco pequeñas incisiones (una umbilical de un centímetro y otras cuatro de medio centímetro prácticamente imperceptibles). La técnica consiste en la extirpación de la glándula prostática junto con las vesículas seminales y la unión de la vejiga a la uretra, tutorizando esta unión con una sonda urinaria que deberá llevar entre una y tres semanas.

El tejido extirpado será remitido a Anatomía Patológica para su análisis. Al finalizar la operación, se le retirará la sonda nasogástrica y se colocará un pequeño drenaje aspirativo que se exteriorizará por la fosa iliaca dcha. En caso necesario y siempre que sea imprescindible para un perfecto control oncológico o disminuir su riesgo quirúrgico, la operación se revertirá a cirugía abierta.

 

Después de la intervención quirúrgica

Será trasladado a la Unidad de Reanimación donde se realizará control clínico y de sus constantes.

Posteriormente será trasladado a su habitación donde pasará el resto de su hospitalización hasta el alta. Se le retirarán los vendajes y darán calmantes, antibióticos y medicación según pautas medicas.

Su alimentación será progresiva a medida que recupere su movilidad intestinal, probablemente a las 24 ó 36 horas.

Entre los tres y cinco días será dado de alta con la sonda uretral y algunas grapas cutáneas, que serán retiradas a los siete días.

Posteriormente se le retirará la sonda uretral y, paulatinamente, se incorporará a su vida normal.

 

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